Casi siempre, el motor está cuidando la entrada
El motor de una puerta de garaje está hecho para detenerse y retroceder en cuanto nota un problema. Por eso, una puerta que empieza a bajar, se para y vuelve a subir casi nunca está tan dañada como uno teme. El motor está respondiendo a una señal, y lo que hay que averiguar es cuál.
Los dos sensores de seguridad, también llamados fotoceldas, son los primeros sospechosos. Van montados abajo en el marco, uno a cada lado, y cruzan la entrada con un rayo invisible. Si algo corta ese rayo o el sensor lo lee mal, la puerta no cierra con el control remoto.
Hay una pista útil. En muchos motores, si usted mantiene apretado el botón de pared, la puerta baja hasta el final aunque los sensores no se pongan de acuerdo. Si así funciona y con el control no, empiece por los sensores. Mire la puerta durante todo el recorrido y mantenga a todos alejados mientras prueba.
Las razones más comunes por las que no cierra
Observe con cuidado lo que hace la puerta. ¿No se mueve, baja como un pie y vuelve a subir, o toca el piso y regresa? Ese detalle señala la causa.
- Algo atravesado en el rayo. Una caja, una bicicleta, el contenedor de la basura o una manguera en la entrada lo interrumpen. La luz del motor suele parpadear y la puerta vuelve a subir.
- Sensores desalineados. Un roce con el carro, una escoba o una pelota pueden girar un poco un sensor y apartarlo de su pareja. Entonces una de las lucecitas del sensor se apaga o titila.
- Sol directo en el sensor. LiftMaster indica que, cuando el sol fuerte da de lleno en el sensor receptor, la puerta puede negarse a cerrar mientras la luz del motor parpadea. Suele repetirse más o menos a la misma hora en los días soleados, cuando el sol bajo entra al garaje.
- El modo de bloqueo está activado. Muchos controles de pared tienen un botón de bloqueo o de vacaciones que deja fuera a los controles remotos. El botón de pared sigue funcionando; los controles remotos no hacen nada.
- Se movieron los límites de recorrido o la fuerza. El motor recuerda dónde debe parar la puerta. Si ese ajuste cambia, la puerta puede apretar contra el piso, tomarlo como un obstáculo y retroceder.
- Un problema mecánico. Un riel doblado, un rodillo fuera del riel, o un resorte o un cable roto que obliga al motor a cargar mucho más peso del que debe.
Una batería gastada en el control remoto también entra en la lista. Le quita alcance: la puerta responde desde la entrada de la casa pero no desde la calle, y al final ya no responde.

Lo que usted puede revisar sin riesgo
Empiece por las luces de los sensores. En muchos motores, un sensor brilla en ámbar o amarillo cuando tiene corriente y el otro brilla en verde cuando ve el rayo. Si una luz está apagada o parpadea, el par está bloqueado, sucio o mal apuntado.
Despeje la entrada y limpie con suavidad los dos lentes con un paño limpio. El polvo, las telarañas y las manchas de agua que deja un aguacero de verano pueden desviar el rayo. Si un sensor se ve torcido, gírelo con la mano, despacio, hasta que las dos luces queden fijas, sin forzar el soporte.
Si la falla aparece solo en días de sol y más o menos a la misma hora, sospeche del sol. Una prueba sencilla es pegar con cinta un tubo corto de cartón alrededor del sensor receptor, apuntando hacia su pareja. La solución duradera que sugiere LiftMaster es pasar cada sensor al lado contrario o darle sombra fija al receptor, y eso lo podemos hacer en una visita.
Después, el control de pared. Si tiene un botón o una luz de bloqueo, quite el modo de bloqueo y pruebe otra vez con el control remoto. Por último, póngale una batería nueva al control que más usa.
Cuando el problema no está en los sensores
Algunas fallas parecen de los sensores y no lo son. Si la puerta tiembla, queda torcida, rechina o tiene un rodillo colgando fuera del riel, deje de usar el motor. Cada intento puede doblar más el riel o sacar la puerta de escuadra. Un rodillo que se salió del riel es trabajo de reparación de puertas fuera del riel.
Lo mismo pasa con una puerta que de pronto se siente muy pesada o con un cable que cuelga suelto de un lado. Los resortes y los cables están bajo mucha tensión. No los afloje, no los ajuste ni tire de ellos, y no intente bajar la puerta a mano si se rompió un resorte. Lea primero qué hacer con un resorte roto.
Mientras hace las pruebas, mantenga a los niños y a las mascotas fuera de la entrada. Nunca pase ni meta la mano por debajo de una puerta en movimiento para ganarle a los sensores.
Cuándo llamarnos y qué probamos en la visita
Llame si las luces de los sensores siguen apagadas después de limpiarlos, si la puerta retrocede aunque las luces estén fijas o si el motor parpadea con una secuencia que usted no sabe interpretar. Llame también si algo mecánico se ve mal. Una puerta que no cierra de noche deja la casa abierta. Atendemos 24/7, así que no hace falta esperar a la mañana.
En la visita probamos el cableado y la alineación de los sensores, leemos el código de error del motor y revisamos los límites de recorrido y la fuerza. También revisamos los rieles, los rodillos, los resortes y los cables, porque una puerta pesada o que se traba también puede hacer que el motor se detenga. Muchas veces el arreglo es pequeño: un sensor bien apuntado, un cable eléctrico reparado, un límite ajustado de nuevo. Si la falla está dentro del motor, nuestra página de reparación de motores explica lo que reparamos.
Antes de cualquier trabajo, le decimos lo que encontramos y el precio. El estimado es gratis. Llame al (786) 349-6912 o use nuestra página de reservas. Trabajamos en todo Miami-Dade y Broward, incluidos Hialeah, Doral y Dania Beach.

